Susi
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Déjame una rola!Desorden de sueño
Dicho por susi.pop | el 15 del 06, muuuy temprano! | Instructivos •Mis esquemas de sueño son extraños. Fluctúan entre el día y la noche dependiendo de no-se-qué-cosa a lo largo del mes y tienen varias fases que he ido reconociendo bien definidas con el paso de los años.
Fase de preparación - Irse de reven extremo todo un fin de semana y dormir muy pocas horas (unas 12 entre la noche del jueves y la noche del sábado). Luego es necesario fritear –de frito– todo el domingo y, por qué no, dormir unas 5 horas esa tarde para despertar y darte cuenta de que, en efecto, se te han volteado los horarios.
Fase 1 - Donde te das cuenta que has dormido toda la tarde y sabes perfectamente que no dormirás en las siguientes 12 horas, por lo menos no como quisieras. Esta fase es en donde planeas tu noche de desvelo con filosofía y eliges algunas películas para la primera parte de la noche, algunas de ellas lo suficientemente aburridas como para producirte sueño. Aquí es donde recibes algunas recomendaciones de los cercanos como tomar ciertas pastillas que ayudan a dormir, o tomar algunas infusiones, leer ciertas cosas. En realidad a todos les interesa que te de sueño, no se sabe exactamente el porqué.
Fase 2 - Donde te das cuenta que las películas adormecedoras, las infusiones y las pastillas no funcionarán –porque llevas despierto apenas 3 horas–. Luego de pasar un rato frente a la computadora haciendo nada, decides alejarte de ella y leer ese best seller policiaco que te parece tan aburrido y lento. Cuando empiezas a aburrirte de verdad porque el asesino sólo no aparece –y es la madrugada del domingo al lunes–, intentas dormir… para regresar una hora más tarde a la computadora porque en realidad no puedes pegar el ojo.
Fase 3 - Por fin decides ir a la cama de una vez por todas, no importando que en realidad no duermas. Vueltas, vueltas, vueltas en la cama hasta que por aburrimiento y soledad extrema –se te han terminado los pensamientos y reflexiones– te quedas dormido alrededor de las 3:00am. Puede ser que sueñes raro –en realidad es lo más seguro– y que despiertes varias veces a lo largo de lo que te queda de noche: seguro te levantarás al baño, te molestará un mosco, te mandarán un drunk message, el perro te usará de almohada acalorándote, se te dormirá un brazo, te sobresaltará el vecino tirando un mueble pesado o azotando una puerta o incluso podrías casi caer de la cama de tanto girar. Como sea, no has dormido bien.
Por fortuna siempre saldrá el sol y es justo ahí cuando logras quedarte dormido… para despertar unas dos horas después con el sonido del despertador. Sí, es lunes, ¿recuerdas? debes trabajar.
Fase 4 - Pasas todo el día quedándote dormido, no importa la actividad que realices. Si necesitas ir al banco, la fila te ocasiona sueño; el microbús te arrulla, la música de tu compañero de trabajo hace que se te cierren los ojos, el café ya no te hace efecto –sí, el cuarto que te has tomado–, sientes lo ojos llenos de arena o algo que te nubla la vista y la hora de la comida te aterra porque sabes que la digestión te noqueará sin remedio. Decides saltarte toda probabilidad de siesta porque según tus cálculos, podrás dormir temprano y enderezar la volteada de horario que te cargas. Con suerte podrás conciliar el sueño cercanas las 10 de la noche y eso será suficiente.
Fase 5 - Es aquí donde, un tanto preocupado, te das cuenta de que esta noche de lunes tampoco dormirás. A pesar de haberte saltado la siesta te dan las 12 de la noche despierto porque has tomado demasiados cafés –y otros enervantes, quizás– en tu intento por despertar un poco durante el improductivo día que has tenido y justo ahora te han hecho efecto. Comienzas a verle el lado positivo a trabajar de noche: por lo menos ahora estás más despierto que a las 3 de la tarde y nadie puede molestarte. Adelantas a la velocidad de la luz todo lo que no hiciste durante el día y, tristemente, te quedas sin algo productivo que hacer a las 2 de la mañana. Es hora de ir a la cama y ver qué pasa –ya lo sabes, pero de todas formas lo intentas.
Fase 6 - Duermes 4 horas a lo más porque tu cuerpo está completamente descontrolado con tanto cambio de horario. Tu inconsciente funciona mejor cuando estás despierto y tu consciente cuando estás dormido. Te has despertado a las 4.30am y también te empeñas en verle el lado positivo. Piensas que te encanta escuchar como cantan los grillos al mismo tiempo que los pájaros –se te hace un espectáculo auditivo que pocas veces puedes disfrutar–, te viene a la mente esa frase de película, sí, carpe diem o aquella otra: al que madruga, dios lo ayuda. Piensas que si despertaras así de temprano todos los días podrías hacer el ejercicio que tanto te hace falta –lástima que no tengas una rutina, si no, lo harías ahora mismo–, preparas café, un buen desayuno, te duchas, tienes tiempo de arreglarte sin prisas, comienzas a trabajar temprano. ¡Dormir es una mala costumbre! te dices sintiéndote orgulloso de lo productivo que eres.
Lo que no sabes… es que tu cerebro está alerta porque pasa por un momento de ajuste y debe adaptarse a las nuevas condiciones de vida.
Fase 7 - Es la más larga de todas. Durante toda una semana duermes muy poco –unas 4 o 5 horas diarias– o en desorden –3 horas de siesta en la tarde y tres horas de siesta en la madrugada– y casi llegando al jueves te das cuenta que algo anda mal… muy mal. Tu estado de ansiedad es indescriptible. Pareciera que te metes anfetaminas y cuando te lo preguntan respondes “sonriente” que lo único que has tomado últimamente es cafeína –acompañada de nicotina si es que fumas–. Ahora la única solución es no dormir durante unas 24 horas, por lo menos, para volver al horario bajo el que vive la gente normal –sí, comienzas a sentirte un ser anormal–. Ya no piensas claramente, por lo menos no lo que deberías pensar. Se te ocurren cosas extrañas como salir a pasear con el perro a las 2am. o pintar una pared de tu alcoba a las 3 de la tarde del miércoles. Recuerdas en algún momento de la semana a una de las protagonistas de Requiem for a dream, esa de las anfetaminas y te burlas de tí mismo por ser tan desordenado. Piensas que qué más da, ya dormirás el fin de semana… de tu cumpleaños 50.
Fase 8 - La noche del jueves recibes una llamada acompañada de una invitación de esas que no puedes rechazar. No importa si es una amiga en desgracia, un prospecto coquetón o un amigo reventado que lleva horas bebiendo con los de la oficina, lo que importa es salir de tu casa a vaciar en alguna fiesta de juebebes toda la adrenalina –o cafeína– que llevas en la sangre luego de la semana de infierno que has pasado. Te vas de reven pensando que será sólo un ratito porque mañana viernes tienes que trabajar y cuando tu consciente comienza a trabajar topas que son las 3 de la mañana y se te han pasado un poco esas cervezas que mezcladas con el cansancio se te han subido bien rico a la cabeza.
Fase 9 - Te entregas al reven extremo todo el fin de semana. El viernes prácticamente no trabajas, el sábado pasas festejando cualquier cosa desde las primeras horas de la tarde –en realidad te dormiste unas 3 horas, te bañaste y te saliste a “comer” con tus amigos– y cuando por fin llegas al domingo y crees que podrás fritear de nuevo toda la tarde… te llama tu madre, padre, abuelo o tío para recordarte que debes ir a esa comida familiar o serás desconocido por toda tu familia. Te bañas, tomas unos 5 litros de cualquier bebida hidratante que encuentras en la tienda de la esquina, te pones esos lentes de sol que tanto te gustan y te lanzas al convivio familiar. Es aquí donde agradeces en el fondo –muuuuuuy en el fondo– de tu corazón tener esa familia tan pachanguera porque cuando llegas te reciben con una cervecita y carne asada o tacos de guisado, te ponen a bailar como trompo de taco al pastor de sábado por la noche –recuerdas haber visto como giraba incansablemente– y sudas todo el alcohol que te has metido, no te dejan ir porque te extrañan demasiado y todos quieren contarte lo bien que les ha ido en el trabajo o lo mal que las tratan los maridos.
Al final del domingo, a las 11 de la noche, logras escapar hacia tu casa sabiendo que por fin dormirás como se debe. Efectivamente, caes rendido en un profundo sueño reparador que te ha acomodado el horario y cuando despiertas el lunes a las 8 de la mañana –tarde para el trabajo, pero era necesario– te sientes renovado y juras no volver a hacer tanta tontería porque no dormir bien te descompone. Ahora puede ser feliz –unas dos semanas, hasta la boda de ese amigo de la secundaria donde, luego del reven extremo… [ver Fase de preparación]
Intenseos
Intenseó La corrupcion el 15 del 06, cuando nadie mira:Vaya… Por extraño que parezca creo que dibujaste a la perfección algo muy común. Yo al menos me sentí identificado en algunas etapas… Me asombra tu capacidad de plasmar detalles… Besos =)
Intenseó Yo, Vakero el 16 del 06, cuando nadie mira:
Jojo, vaya semana…

