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Misoginia - Última parte

Un sapo puede hervir dentro de un recipiente con agua si la temperatura de la misma sube gradualmente porque el sapo no lo siente.

Inmersas siempre en un mundo de hombres, pocas veces nos damos cuenta de la enorme cantidad de situaciones misóginas que vivimos todos los días, y no digo que no hayamos aprendido a reacionar ante muchas situaciones que seguro a nuestras abuelas les pasaban de largo, pero seguimos cegadas ante muchas cosas.

Hace unas semanas, JZ publicó en su blog una entrada acerda de este tema y he estado esperando un rato para escribir al respecto. Le he dado algunas vueltas pensando exactamente qué es lo que quiero escribir al respecto y ahora es cuando. No me interesa hablar acerca de la misoginia desde el punto de vista de los hombres, sino desde el mundo femenino, que es el corazón de este enorme problema.

La triste realidad es que he vivido muchas situaciones misóginas ocacionadas por mujeres, comenzando en mi familia, por mi mamá… no pretendo atacar a nadie, pero es una realidad que estoy segura todas vivimos. Mi familia materna es un matriarcado con todas las de la ley, conformada en su mayoría por mujeres dominantes-sometedoras-machistas, siempre se han encargado de recordarme que una mujer debe ser de tal o cual manera. Me educaron para ser una perfecta ama de casa --se hacer de todo, desde planchar y cocinar hasta coser y remendar--, para buscarme un buen hombre --sometido o para someter--, para formar una familia feliz --casada, de preferencia--, para ser buena hija, buena hermana, buena sobrina, buena nieta… la cuestión es que nunca me preguntaron si estaba yo de acuerdo con esos lineamientos. Más temprano que tarde decidí romper con ese estigma tan pesado y hacer mi vida como mejor me parece… pero a ellas no les pareció.

El caso más fuerte de misoginia que viví con mi familia fue con mi mamá. Justo antes que ella enfermara yo viví un divorcio --no me casé, pero vivía como tal--. Mi mamá no pudo entender mis razones, porque el hecho de que yo tuviera que encerrarme en mi casa con mi nueva familia era para ella de lo más normal. En pocas palabras, me reprochó incansablemente el haber dejado a un buen hombre proveedor --callado y tranquilo; sometible-- para vivir mi vida sola. Su mensaje fue muy claro, mi vida independiente no vale tanto como si tengo un hombre a mi lado.

Los casos misóginos no paran en casa para nosotras. Hablando concretamente de las mujeres misóginas tengo muchos ejemplos. El entorno laboral es el mismo cuento: he visto a muchas mujeres subordinarse a un hombre, incluso si tienen el mismo puesto en jerarquía que él. Ellas se sienten más seguras y seguro es reconfortante saber que si algo malo ocurre, el que tiene el peso de la responsabilidad es un varón. Así mismo, se tornan incapaces de tomar decisiones importantes sin consultar antes a algún compañero. Lo peor de esta historia es que esas mismas mujeres subordinadas por gusto tienden a atacar a otras mujeres que se encuentran en su mismo nivel jerárquico o más abajo. He visto como hacen todo lo posible por entorpecer el trabajo de otras mujeres con pretextos tan inválidos como el de la incompatibilidad de caracteres --dicho coloquialmente: me cae mal--. Además, no conformes, cuando una mujer se encuentra sobre ellas en el organigrama laboral, lejos de reconocer su trabajo y esfuerzo, hacen comentarios como: “seguro llegó ahí porque se acostó con fulano” o “es una perra histérica sin vida y por eso me explota, para que me vuelva igual a ella, pero yo si tengo familia que me quiere, por eso ella está sola”. Es una falta de respeto enorme al género…

En grupos cerrados a los que he tenido “la suerte” de poder pertenecer, he visto estos casos incontables veces. Siempre hay mujeres hablando mal de otras mujeres. Siempre hay algo que criticarle a otra. Siempre hay una competencia encarnizada para ganar y ser la mejor, por lo general ante los ojos de hombres que parecen disfrutar esta sangrienta lucha. Una mujer independiente y decidida es mal vista y rechazada por otras mujeres --que presumen ser independientes y decididas--, sobre todo por la afición que parecen tener los hombres en los últimos años por las mujeres warriors --no critico esa afición, la defiendo hasta cierto punto--. He visto y he vivido el rechazo que genera tomar decisiones como vivir sola, trabajar, ponerse bonita por elhecho de sentirse bien, usar una minifalda, andar con el mejor hombre de la manada… Sea como sea, hablando de aspectos positivos o negativos en la vida de cualquier mujer, siempre el punto es que algo hacen mal las demás y una es la que está bien. Volvemos al cuento de no valorar y de meter el pie a otras chicas.

Extrañamente, me he encontrado cada vez más con que los hombres parecen estar superando más rápido la cuestión misógina que las mismas mujeres --no todos ok? hay quienes siguen siendo unos machos incurables--. Cada vez más hombres reconocen en las mujeres no rivales, sino compañeras. Cada vez más, los hombres se esfuerzan por tratarnos como similares a ellos. cada vez más ellos tratan de romper estereotipos misóginos buscando situaciones de igualdad emocional, laboral y familiar… pero al parecer las mujeres somos las que tenemos miedo a esos cambios y seguimos exigiendo que en muchos aspectos se nos trate como débiles y frágiles, ya que la subordinación en cualquier faseta de nuestra vida puede llegar a resultar muy cómoda.

Es curioso, pero cuando hablo de estos temas con alguien, hombres o mujeres, terminan diciéndome que pienso como hombre… Cada vez que externo ideas o puntos de vista que tienen que ver con independencia, fortaleza, madurez, rudeza o incluso sobresalgo en cuestiones emocionales --sobre todo--, mis amigos acaban diciendo que soy como un cabrón más y mis amigas me dicen que seguro fue hombre en mi vida pasada sin poder esconder cierto orgullo que se muestra en sus tonos de voz.

Sería muy bueno que nos preguntáramos, como mujeres, qué clase de hijos-hijas queremos educar, con quiénes queremos trabajar, cómo queremos vivir… y dejáramos de meternos el pie las unas a las otras para poder, de verdad, propiciar un cambio social a partir de nuestra generación… sería muy bueno…

Escrito por susi.pop el 26 del 01, muuuy temprano!
Hablando de todo • (2) Comentarios

¡Bravo Miss Susi! ¡Que buen análisis se ha aventado!

Hace mucha falta la discusión de este tema, como usted lo ha dicho, desde el mundo femenino.

A veces veo a las “feministas” (feministoides como les llamo yo de cariño) y me da mucha tristeza porque creo que irse al otro extremo es igual de terrible. El feminismo no es la respuesta lógica al machismo porque lleva justamente a lo que menciona: a ser misóginas con las mujeres que nos rodean.

Hay mucho que reflexionar al respecto.

Mientras tanto, me despido haciéndole saber que usted es una de las mujeres a las que yo admiro y que me da muchísimo gusto que haya mujeres como la Susi*Pop en este mundo.

Abrazototes

Escrito por Jacka  el  29 del 01, cuando nadie mira

Miss Jacka, muchas gracias por las flores que me echa.
Pienso que de verdad es un tema bien complejo para discutir porque tiende a crear controversias y a herir egos; aun así debería hablarse y tratarse a profundidad.

Voy a tratar varios temas parecidos porque se que tengo muchas cosas que decir al respecto de ellos.

La saludo con admiración recíproca!

Besos y abrazos

Escrito por susi.pop  el  01 del 02, cuando nadie mira
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