Mu-danza??·>
<·No se...
From Hell IV - 2a parte
Al primero de ellos no fue difÃcil encontrarlo porque los pasos la llevaron directo a él. Se lo encontró como si ella hubiese sabido que él estarÃa ahà desde siempre, sin dudas. Él no la miró, sólo pasó un poco de largo, pero eso no impidió que ella lo siguiera, hasta alcanzarle y darle ese tiro en la cabeza que lo dejó sin vida en tres segundos, tirado en la banqueta, boca abajo, flotando en un charco de sangre negra y caliente que regada en el pavimento se confundÃa dejando ver sólo una nubecilla de vapor que se perdÃa en la noche…
Caminar y caminar… no está muy segura de cuanto tiempo le tomó encontrar al segundo. Pudieron haber sido dÃas enteros, semanas… pero la oscuridad no la abandonó en momento alguno. Ella caminaba, sola, por las calles solas y húmedas, frÃas.
Caminar y caminar… cuando se dio cuenta se encontraba en el lindero de un bosque… que extrañamente le pareció familiar. Dio los primeros pasos dentro de él y se dio cuenta de que estaba descalza. Sus pies estaban sucios. Recorrió algunas partes del bosque, siempre esperando encontrarlo… o no. Vagó indefinidamente por aquella oscuridad arbórea y húmeda que exaltaba sus sentidos como los de una fiera a punto de encontrar alimento, respiraba aceleradamente, miraba alerta a su alrededor… el bosque le llama…
De pronto, pudo verle agazapado detrás de un arbusto. No dormido, ni despierto, sino justo en medio de cualquier estado normal y comprensible. Se acercó con cierta cautela, midiendo cada uno de sus movimientos y pasos, no querÃa asustarlo y perderlo en la oscuridad… era importante poder…
Él no se movÃa, tan sólo la veÃa con esa mirada extrañamente vacÃa y sin sentido. Ella no comprendió cómo alguien que decÃa todas las cosas verdaderas de la vida y el mundo podÃa tener esa vacua mirada… le sonrió, pero él no hizo nada.
Ella ahora dudaba si debÃa terminar su trabajo o no. Él tan inofensivo ¿qué daño podrÃa hacerme? Simplemente tengo su silencio... Decidió marcharse…
Justo cuando giró sobre sà misma para regresar a casa, él se levantó rápidamente, la rodeó efusivamente con sus brazos e impidió que ella se moviera. La estaba sofocando, lastimando, casi matando, pero ella no querÃa moverse. Él la arrastró hacia un lugar todavÃa más oscuro que el mismo bosque, la obligó a quedarse, a recostarse junto a él, a no moverse. Ella sabÃa que no debÃa hacerlo, pero no sabe durante cuanto tiempo estuvo sólo asÃ, inmóvil, agazapada junto a él en la cueva.
Hasta que un dÃa entró por la boca de la cueva un sonido casi imperceptible que hizo que ella saliera del estado inanimado en el que se encontraba. Era casi un murmullo, pero le resultaba familiar. Muy lentamente se desprendió de aquel abrazo que la mantenÃa pegada a él, se levantó y comenzó a salir tocando todo con sus manos y sus pies descalzos para no tropezar en la oscuridad a la que sus ojos no pudieron acostumbrarse lo suficiente para ver algo. Cuando casi alcanzaba la salida escuchó unos pasos rápidos y ligeros detrás de ella…
...contuvo la respiración… lo sabÃa... esperó a que se acercara un poco más… y justo cuando él casi brinca para volver a abrazarle… ella giró…
...disparó de nuevo… acertando en el centro del pecho…
Él cayó pesadamente, sin producir otro sonido que el de su cuerpo golpeando la tierra y las piedras del suelo. No hubo llanto, ni lamentos, ni gritos… el estruendo de la bala saliendo por el cañón de la pistola resonaba en la cueva… ella corrió fuera.
El murmullo se convertÃa ahora en una voz con sonido claro y contundente, caminó buscándola, siguió asà toda la noche --o el oscuro dÃa-- y justo cuando comenzaba a darse por vencida llegó a ese tranquilo lago… oscuro lago.
La voz la llevó a la orilla… ella se hincó para poder ver mejor… y sólo pudo ver su reflejo que la llamaba insistentemente…


Gracias Susi.Pop, siempre es bueno darse cuenta que hay que enfrentar a los demonios internos y volver a uno mismo, aunque el camino sea largo y los fantasmas que toman forma de humanos, no sean más que señales para retomar el camino hacia el propio corazón. Mismo que hay que volver a llenar para que la luz de la luna nos pueda mostrar lo hermoso de nuestro rostro y el sol vuelva a poner color al mundo. Te quiero.
cuando nadie mira.