Hideaway
¿Quién puede decirlo? A estas alturas cualquier cosa podría ser real o no. Que hace unas semanas ya no lo se de cierto.
El viaje a Oaxaca… fue como ir de viaje a un cuento de García Márquez donde se me juntaron la realidad y los onirismos simbólicos con los cuentos y las hadas. Los nombres, las personas, las cosas; todo cuanto cruzó por mi camino había estado esperando a ser encontrado por mi, tal cual lo he descrito siempre.
El chico con los ojos de sol, la luna llena, el demonio rojo que danza al anochecer, cualquier infierno, la briza, las nubes, la marea, las canciones y las burbujas. Todo se mezcló haciendo que ese lugar se volviera extremadamente inexistente. No puede existir en mi vida real. Like a hideaway.
Ya no estoy segura de si lo que escribo se construye o si escribo acerca de lo que ya está construído, pero qué más da, al final todo se une en un sólo lugar al que quiero regresar todas las noches y por el cual siento una melancolía indescriptible. Arenas tornasoladas y atardeceres cotidianamente hermosos.
Cualquier realidad alterna es una realidad y una vez que comienza cualquier otra realidad es posible. Susana en el mar, en la ciudad, en un avión, en otra ciudad, en el campo, en el bosque, en la luna. Flotando o en tierra firme, cualquier realidad es parte de la realidad y cualquier forma que tomo es lo más real que existe para mí en ese preciso momento.
Encontrar tantos símbolos juntos en un mismo periodo de tiempo, precipitándose como estampida de gacelas asustadas, no ha sido lo más sencillo que me ha ocurrido pero sí lo más importante. Ahora me desdoblo en un abanico de posibilidades y sueño, todos los días, con una posibilidad distinta. Vivo muchas vidas, paralelas o aisladas las unas de las otras; mis vidas, intensas o tranquilas, radiantes u oscuras, estrepitosas o pasivas. Mis vidas.
Siempre podré hacer lo que se me venga en gana y se que tarde o temprano comenzaré a correr de nuevo, como para ir a Oaxaca. Llamados vitales. Nunca sabré de cierto lo que me llevó a ese lugar pero sí se que hay otros muchos que me llaman… y quien sabe, podría encontrar las mismas historias, replanteadas y vueltas a contar por una luna llena iluminando otros lugares. Cíclica, memoria que se repite.
Story teller.

