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Diabetes
Hoy decidí sacudirme el malestar de la infección en la garganta y salí a comer una comida corrida en un changarro que me gusta cerca de casa. Al principio compartí una mesa con una señora que las únicas palabras que pronunció fueron para preguntarme si quería agua de nuestra jarra compartida. Cuando ella se fue llegaron dos mujeres que no venían juntas pero que al parecer se conocían, ambas se sentaron en mi mesa. Una de ellas es una señora de unos 80 años –tal vez tiene menos pero esa edad aparenta– que no paró de platicar todo el tiempo que yo estuve ahí terminando de comer.
Mientras la atareada Rosi servía y cambiaba nuestros platos, la peliroja señora de ojos grises nos contó varias cosas, la mayor parte de ellas fueron quejas. Nos contó que tiene diabetes y que le arden los pies, que no puede tomar agua de sabores porque tienen mucha azúcar y que su hijo le acaba de comprar unos zapatos muy cómodos pero muy caros pero que “no debió gastarse su dinero en eso...” Externó su punto de vista político sobre los cambios de los últimos años y se pronunció a favor –fanáticamente– de “aquel señor tan buena persona que es López Obrador, porque le ha dado comida a los ancianos… antes ni un vaso de agua te daban, todo era para ellos bola de rateros jotos”.
Prácticamente no hablé. En realidad no tenía nada que decirle. Me preguntó si vivo cerca, respondí que sí y le dí un aproximado. Me preguntó a que me dedico y le conté que soy diseñadora gráfica. Cuando aseguró que no estoy casada porque estoy chiquita le dí la razón –que bueno que no le dije mi edad porque seguro ella a los 29 años ya tenía dos hijos–. Se pronunció ahora totalmente en contra de la nueva Ley que permite que “ esa bola de jotos se casen, como puede ser posible que anden por la calle pegándose de besos, que hagan lo que les venga en gana en sus casas pero en la calle, que asco, hasta en el cine lo hacen y mira que hay niños”. Luego de eso se dedicó a decirme ciertas verdades sobre la vida política de nuestro país y mezclando un poco su fanatismo por López Obrador y su odio por la comunidad homosexual aseveró que todos son “rateros, asesinos, jotos o narcos, como ese Peña Nieto que es maricón pero que casi nadie lo sabe y que sólo se casó para tapar el asunto, porque los jotos también pueden tener hijos para que la gente no se de cuenta de que son afeminados”.
Para ese momento la milanesa que me comí ya se había terminado y mi vaso de agua compartida también. Cuando la aún atareada Rosi vino a recoger mi plato, le pagué, esperé un poco por mi cambio mientras la señora peliroja se quejaba de la falta de agua en esta colonia, me despedí cordialmente y salí del local.
Caminé un poco sobre el lado soleado de la calle y, curiosamente, me sentí más alta.

jajaja si hubieses estado ahà tooooda la comida seguro sales corriendo despavorido… no es ni la mitad de todo lo que me dijo, no se como puede vivir alguien tan negativo taanto tiempo.
Un saludote y que bueno que te gusten mis cuentitos!
:D
haaaa jajajajaja haaa suuuusy..... !!!! no sabes cuan negativo sooooy yo jajaja seguro ubiera terminado espantando a la viejitaaaa jajajaja y de paso a ti, pero ser negativo es divertido pero no lleva a nada buenooo .... !!!!! siiii amo tus escritos te dejo buenisisisismas vibras ojala ya te sientas mejor
:D Ya me siento mucho mejor, de verdad que sÃ. Me da mucho gusto que me leas y sobre todo, que te gusta lo que lees!
Vuelve prontooooO!
by the way 90 pct de los diabéticos lo son xq sufrieron y sufren problemas de obesidad, seguro la viejita era una fortachona. de lópez, pues ya namás me da una especie de risa legÃtima
Fer jaja lo peor es que la señora no era gordita! Sólo está amargada…
probando…

jajajaja inches jotos !!!!
hahahahaha
me encanta como escribeeeees suuuuus
cuando nadie mira.