Morir·>
Any other day, my dear
– De verdad no tengo muchas cosas en qué pensar últimamente. Bueno, sà tengo… pero como tú dices, igual son cosas no muy importantes y prefiero no dedicarles mucho tiempo. No, no, en serio no necesito que me vengas a ver, ya te dije que tengo lo que necesito y si algo me hace falta te llamo para que me ayudes y me traigas algo, pero mientras tanto con las flores que mandaste poner está perfecto… por supuesto te avisarÃa. ¿Sabes? Justo antes que me contactaras estaba recordando el dÃa aquel que nos caÃmos de la cama jugando, ¿te acuerdas? Me reà mucho cuando và tu cara de espanto en cámara lenta mientras caÃas de espaldas, que suerte que no nos pasó gran cosa… unos cuantos golpes. ¡También lo recuerdo! Ese dÃa en el parque fue muy padre, ¿no? Me acuerdo que tú no querÃas ir porque sentÃas que nos Ãbamos a perder si salÃamos solos a la calle, pero al final te acabé convenciendo… ¡claro que eras tú! ... olvÃdalo ...
– Me gustarÃa que me contactaras más seguido, ¿sabes? Últimamente ya no hablamos tanto como al principio… si, sà comprendo que tienes muchas cosas que hacer estos dÃas… claro, no te disculpes, supongo que es normal con el paso del tiempo… si, tienes razón, tengo que hacerme a la idea de estar sola… ayer recordaba… sÃ, ayer… recordaba que debà decirte algunas cosas que nunca te he dicho, pero creo que las he vuelto a olvidar. Eran importantes pues… sÃ, tienes razón, debo dejarlo por la paz… tienes toda la razón, ahora ya no tiene mucho sentido que hable de cosas que ya no ocurrieron…
– ¿FrÃo? Pues lo normal, estoy a temperatura ambiente de un tiempo para acá y pues estar tan quieta muchas veces hace que las extremidades se enfrÃen de más, pero frÃo frÃo extremo no siento… ¡claro! Como dices, debà haber traÃdo esa chamarra negra que tanto me gusta, pero ahora que remedio, aunque la trajeras no creo que pudieras dármela… ¿lo intentarÃas por mi? ...ok, lo entiendo… el tiempo y el trabajo… perdón, no volveré a mencionarlo…
– ¿Hola? SÃ, ¡soy yo! Pero… ¿cómo? ...entiendo que estés ocupado… lo siento, no volveré a molestarte… sólo tengo que decirte que aquel dÃa.. sÃ, ese mero del coche… bueno, ese dÃa iba pensando en que debÃa decirte más seguido que te amo y que siempre pienso en tÃ… eso era lo que estaba olvidando decirte, pero ayer que dormitaba lo recordé ...desde el dÃa aquel que el auto me golpeó mis recuerdos no son tan nÃtidos, el golpe en la cabeza debió haberme movido algunas cosas… ¡Está bien! Ya he terminado… debo irme, tienes razón, no volveré a molestarte… cuida mucho a la chica que duerme junto a tÃ… es buena persona y me parece que está embarazada…
– Adios…

Días de sombrillas
(Fernando Delgadillo) 1996

Me gustaban sus caricias y su pelo
y sus horas que eran mÃas,
y mis labios en su piel.
Y el aroma de ese perfume indiscreto
que acostumbraba en el cuello
donde tanto le busqué.
Me gustaba su llegada y la esperaba
asomado a la ventana desde donde veo pasar
el vaivén de un mundo tan desconocido
que no sé si la he encontrado allÃ,
o quizá en otro lugar.
Me gustaban esas tardes y hallar en los parques
las bancas que le hacÃan lugar
a unos novios y a los otros,
que como nosotros,
también lo Ãbamos a intentar.
Me gustaban las bombillas, los dÃas de sombrillas,
y tener su mano después,
Ay, y cómo me gustaba besarla y mirarla,
y volverla a besar otra vez.
Me gustaba la llegada de las horas de llover.
Y me gustaban su prisa y cómo flotaban sus pies.
Y aunque a dÃas sus imposibles me los contagiaba a mÃ
le conservo en la fotografÃa que no le devolvÃ.
Ella hoy vive donde aguardan mis recuerdos
y a otra, que es muy parecida, me ve con ojos de ayer
yo sé que ya no es la misma, pero entiendo,
que hay algunas ocasiones que me gustarÃa volver.
cuando nadie mira.