del más allá
...y no, no son ficciones
Morir
La muerte no ha sido un problema para mi… uno muere muchas veces en la vida, uno puede morir en vida o morir definitivamente y nunca volver a despertar aquí.
La muerte para mi no existe como un final definitivo, la muerte es un final significativo. Muere una etapa, muere un ciclo, pero no muero yo. Yo soy infinita por ser parte de la vida infinita que no puede acabar con su opuesto. Yo pienso que la muerte es dormir en esta etapa y despertar en otra, con otra forma, viviendo otras cosas, siguiendo siempre esa espiral que evoluciona ascendentemente.
Morir es seguir creciendo y entonces hay que morir y dejar morir para poder seguir creciendo. Siempre hacia arriba.
Todo es circunstancial, incluída la muerte.
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Justo acabo de escribir… Morir Mañana, los invito a leer, más…

Any other day, my dear
– De verdad no tengo muchas cosas en qué pensar últimamente. Bueno, sí tengo… pero como tú dices, igual son cosas no muy importantes y prefiero no dedicarles mucho tiempo. No, no, en serio no necesito que me vengas a ver, ya te dije que tengo lo que necesito y si algo me hace falta te llamo para que me ayudes y me traigas algo, pero mientras tanto con las flores que mandaste poner está perfecto… por supuesto te avisaría. ¿Sabes? Justo antes que me contactaras estaba recordando el día aquel que nos caímos de la cama jugando, ¿te acuerdas? Me reí mucho cuando ví tu cara de espanto en cámara lenta mientras caías de espaldas, que suerte que no nos pasó gran cosa… unos cuantos golpes. ¡También lo recuerdo! Ese día en el parque fue muy padre, ¿no? Me acuerdo que tú no querías ir porque sentías que nos íbamos a perder si salíamos solos a la calle, pero al final te acabé convenciendo… ¡claro que eras tú! ... olvídalo ...
– Me gustaría que me contactaras más seguido, ¿sabes? Últimamente ya no hablamos tanto como al principio… si, sí comprendo que tienes muchas cosas que hacer estos días… claro, no te disculpes, supongo que es normal con el paso del tiempo… si, tienes razón, tengo que hacerme a la idea de estar sola… ayer recordaba… sí, ayer… recordaba que debí decirte algunas cosas que nunca te he dicho, pero creo que las he vuelto a olvidar. Eran importantes pues… sí, tienes razón, debo dejarlo por la paz… tienes toda la razón, ahora ya no tiene mucho sentido que hable de cosas que ya no ocurrieron…
– ¿Frío? Pues lo normal, estoy a temperatura ambiente de un tiempo para acá y pues estar tan quieta muchas veces hace que las extremidades se enfríen de más, pero frío frío extremo no siento… ¡claro! Como dices, debí haber traído esa chamarra negra que tanto me gusta, pero ahora que remedio, aunque la trajeras no creo que pudieras dármela… ¿lo intentarías por mi? ...ok, lo entiendo… el tiempo y el trabajo… perdón, no volveré a mencionarlo…
– ¿Hola? Sí, ¡soy yo! Pero… ¿cómo? ...entiendo que estés ocupado… lo siento, no volveré a molestarte… sólo tengo que decirte que aquel día.. sí, ese mero del coche… bueno, ese día iba pensando en que debía decirte más seguido que te amo y que siempre pienso en tí… eso era lo que estaba olvidando decirte, pero ayer que dormitaba lo recordé ...desde el día aquel que el auto me golpeó mis recuerdos no son tan nítidos, el golpe en la cabeza debió haberme movido algunas cosas… ¡Está bien! Ya he terminado… debo irme, tienes razón, no volveré a molestarte… cuida mucho a la chica que duerme junto a tí… es buena persona y me parece que está embarazada…
– Adios…

Morir mañana
Gracias Kael...
Cuando pienso en la propia muerte me siento un tanto descompuesta. Me empieza a dar una especie de tristeza profunda y comienzo a extrañarme.
Cuando pienso que me desvaneceré y que ya no estaré aquí, me da por pensar en todas las cosas que no he hecho por una u otra razón y me siento extraña. Comienzo a mirar mi vida ajena a mi, como si la protagonista fuese alguien diferente, una niña a la que no conozco… pienso en todo lo que no dice y todo lo que no hace y me enojo, me enojo como me enojaría con mis amigas más cercanas, o con mi prima, o con mi hermano. Miro como se estanca y me da coraje… quiero gritarle que se mueva y me siento mal por ella.
Pienso volviendo a mí que el miedo es el mejor pretexto que he encontrado para no hacer las cosas y es un miedo profundo, con motivos que sólo yo comprendo y que sólo yo puedo vencer. No es un miedo superficial, es un miedo arcaico, oscuro, profundo y helado; un miedo sin nombre y sin forma, pesado, abandonado y olvidado con el paso del tiempo… añejo.
Miedo, miedo, miedo… miedo a morir mañana, miedo a decir las cosas, miedo a no lograr ser sabia antes de irme. Miedo a no comprender nada, a ser una necia, una tonta y vacía mujer sin semillas, estéril. Miedo a no descubrir, miedo a mentirme y mentir a otros, a no ser auténtica ni honesta. Miedo a que la luna se acerque demasiado y miedo a que el sol se aleje… miedo a no mirar un cometa ni otro eclipse en lo que me falta por vivir… miedo a vivir.
Cuando logro moverme, lo único que puedo hacer es caminar en sentido contrario y seguir adelante, llevando al miedo conmigo.
Haré una lista de las cosas que no hago por miedo y comenzaré a hacerlas… o no.

Imposibilidad
Desde dentro, es reconfortante saber que nunca estaré sola...
Desde dentro, miro a los demás como si mirara a la calle desde una ventanita en mi habitación. Todos hacen sus vidas, corren de un lado a otro, algunos se detienen a saludar y otros pasan de largo simulando que no me vieron porque no tienen tiempo de intercambiar unas cuantas palabras.
Yo sola, desde dentro, miro al mundo girar aceleradamente.
Algunas noches de luna nueva viene a visitarme. Llega tan puntual como siempre y acompañado de ese olor que en realidad nunca me ha abandonado. Se mete en mi vida como si siempre hubiese estado ahí y yo lo dejo porque me reconforta. --Somos un oasis-- me dice en voz baja al oido y yo pienso que las almas gemelas nunca podrán estar juntas mientras contesto --bebamos algo.
Me mira con esos ojos aterradores, en silencio, mientras bebe pequeños sorbos de café sin azucar. Él dice que le miro con mis ojos aterradores y yo le digo que las miradas son lo que aterran, no los ojos. Nuestros pensamientos se entrelazan saliendo por las miradas formando una tela infinita, de posibilidades infinitas, de dimensiones no comprensibles y ya no podemos hablar más, sólo compartimos el silencio mientras construimos oraciones pensándonos el uno al otro. Nos amamos.
No me hables, no lo hagas. Deja de llamarme las noches de luna nueva porque no puedo esperarte. Me desespero y te extraño, entonces te odio y no me gusta odiarte. Si me piensas, la tela infinita de nuestros pensamientos se mueve, deja que se quede inmóvil. deja que se empolve y luego vemos.
Abrazados, eternamente entrelazados.
Y cuando te marches de nuevo no olvides dejar la puerta abierta y amarrar el listón a los pies de mi cama, quiero que siempre encuentres el camino de regreso como lo has hecho hasta ahora. No quiero tener que extrañarte en serio porque te has perdido.
Vuelve siempre, no te quedes, no lo hagas, te amo demasiado…

Mu-danza??
No.. no estoy reciclando entradas porque ya no tenga nada que decir o porque así contribuya a evitar el calentamiento global… simplemente le re-posteo esta entrada a Miss Jacka a propósito de lo que escribió ella.. y muy a propósito de mi mudanza próxima --si… otra vez… ya lo se.. pero ps imagínese la cantidad de acomodos que estoy teniendo dentro como pa’ mudarme tanto afuera… jajajaja ah! y mi closet ya no es un asco, todavía tengo cosas empacadas que se mudarán tal cual y bueno… creo que recapitulando, esta es LA mudanza que cierra todos esos ciclos terminales de este año tan pesado y raro que ((gracias dios!!)) está por concluir.
Que ascoooo!! tengo que mudarme y ya estoy de verdad cansada de hacerlo. Me desmoraliza… ya lo había dicho? ok ok, dejaré de quejarme y trataré de verle el lado metafísico “sano”.
Nuestra casa es la representación material de nuestra estructura mental. El como estructuramos nuestra casa dice todo sobre cómo pensamos. Al decir cómo pensamos, me refiero a la manera en la que estructuramos nuestros pensamientos para poder entenderlos y construirnos un concepto de algo.
Cuando dicen que el baño refleja la personalidad del dueño de esa casa, es bien cierto… el baño! es en donde nos limpiamos de las cochinadas de cada día… el baño.. está extremo no? La cocina representa como nos alimentamos --de experiencias y pensamientos, siempre y todo lo que voy a mencionar--; nuestra alcoba es la parte más íntima de nosotros mismos; los closets, el cómo guardamos pensamientos --¿qué guarda usted en su closet?--; las áreas comunes representan nuestras relaciones con otros; ¿tenemos estudio? pues representa parte de nuestra estructura para trabajar con pensamientos; el cuerto de tv o de esparcimiento representa el como nos distraemos…
Mi casa, por ahora, con kukis, es un asquito… está todo desestructurado. El closet! uf! está todo revuelto, mis cajas en la bodega dan pena, es un desastre. Se que esta mudanza representa una reestructura dentro de mí, luego de todo lo que he pasado es normal --ya no em gusta mencionarlo tanto porque comienzo a sentirme víctima de mis problemas y me caga ser así--. Se que voy a organizar muchas cosas por dentro, se que he estado cerrando ciclos tanto a conciencia como a inconciencia… se que voy a estar bien.
Quiero que mi nueva casa sea bonita, que sea agradable, llena de cosas bonitas… voy a terminar por vender los muebles que tengo y a cambiarlos por unos nuevitos! pero primero uso los que tengo en lo que me estabilizo de dinero. La cama… quiero cambiar esa cama, el colchón está re bueno pero no está padre… significa tantas cosas, significa Mauricio --ya se habrá terminado de pagar?--, básicamente…
Estoy harta de movereme, necesito sentirme estable. Quiero dejar de correr para todos lados y quiero sentir que un lugar es mío --aunque lo rente, con mi sueldo de asalariada ni pensar en comprar algo--. Se que va a estar bien.
Ya los invitaré al remojón!

Pa’ llevar al otro lado
Para mi ofrenda este día de muertos quiero chocolate en enormes cantidades, preparado en variadas formas: en tabletas, espumoso, en jarabe y en un pastel. También me gustaría tener flores, no de cempasúchil, sino alegres y de colores.
Me gustan los pretsels. Puedo tener algunos para mi ofrenda, pueden ser palitos, nuditos o nudotes. Me gustan los nachos con queso y jitomate, sin frijoles y sin chiles --el jitomate me causará agruras suficientes.
Me gusta el wiskey con agua mineral y dos hielos, también el mezcal minero de Guerrero y alguno almendrado de Oaxaca sin sal de gusano porque es dulce. Puedo aceptar un café luego de tanta tragadera, con leche semidescremada y de los altos de veracruz, de ser posible y.. ya! ja!

No es de aquí…
No me grites desde allá, con que saludes basta...
Soy una persona muy sensible en cuanto a cosas no visibles se refiere, puedo percibir a los vivos y a los muertos mucho más de lo que algunas veces me gustaría. Estoy acostumbrada a sentir y ver cosas que otros no pueden ver, entonces ya no me da miedo, al contrario, termino por querer platicar con todos esos seres etéreos que se pasean por las casas donde he vivido. Siempre he pensado que saludar no cuesta nada y menos cuando te van a dejar tranquilos.
Hace como 6 años vivía en un departamento muy grande casi sobre Av. del Iman, muy cerca del estadio Azteca. Este departamento tiene la peculiaridad de estar virtualmente dividido por un largo pasillo que separa el área común de las recámaras y los baños… todo comenzó ahí.
Una noche estaba yo en la cocina y claramente sentí como alguien caminaba desde las recámaras hacia la sala. Ví pasar una sombra a través de la ventanita que tienen muchas puertas de cocina. Pensé, como siempre que me pasa algo así, que eso no puede hacerme daño y en voz alta le pedí que nos cuidara si se pensaba quedar.
Pasaron los días, pero esta figura no pensaba irse. Esperaba mi regreso detrás de la puerta principal y corría a la sala cuando yo abría efusivamente la puerta. Me espiaba mientras cocinaba, rondaba mis noches de insomnio mientras hacía alguna interminable tarea para la universidad… no le gustaba el humo del cigarro y cuando yo prendía alguno dentro de mi casa, ella --si, era ella-- esperaba paciencientemente en la habitación contigua o fuera de mi recámara.
Una noche me cansé de sentirla. Hacía frío --no por ella, eso no es cierto, sólo ocurre en las películas--, eran las 4 de la mañana y yo no lograba terminar el maldito tulipán formado por miles de tiritas de papel de colores que tenía que entregar unas cuantas horas después. Estaba enojada por eso, por su presencia y porque no podía dormir… le grité…
Le grité desesperada que se fuera, que no me molestara, que yo no puedo hacer nada por ellos. Le grité que ese no era su lugar, ni su casa, ni yo su familia o su hermana, que me dejara en paz… y se fue, dejé de sentirla… creo que corrió a la sala atravezando el largo pasillo.
Una hora después me acosté y comenzaba a quedarme dormida --sí… ese momento de no sueño donde cosas extrañas se ven y se sienten mejor-- cuando casi pude ver una figura blanca prácticamente volando desde la puerta de mi recámara hasta mi cama a una velicidad impresionante, escuché ese grito de enojo y coraje sobre mi cara, sentí el rencor con el que ella volvía… me gritó de regreso, igual que yo le había gritado un momento antes… luego… silencio y el frío que había estado haciendo toda la noche…
Me senté sobre la cama, prendí la luz con el apagador que estaba en la pared de junto y lo único que me quedó fue poner mi cara de tarada y pedirle una disculpa… ella se fue, no la volví a sentir…

